Las peores desiluciones de las mujeres
quinto2007 @ 13:19Hay mujeres contadoras, amas de casa, medicas, vendedoras, traductoras, peluqueras, lanzadoras de jabalina o profesionales del chinchón. Muchas quieren casarse mientras otras se quieren quedar solteras. Muchas quieren triunfar en los escenarios de Hollywood, otras quieren triunfar en la feria americana de la vuelta de sus casas. Pero nunca hay una mujer igual a la otra. Todas tenemos distintos objetivos, todas somos distintas.
Aunque si pensamos en el amor, somos todas iguales. Nos enamoramos y decepcionamos exactamente de la misma manera.
Estas 5 desilusiones que voy a contar a continuación son las que sufren todas las mujeres, desde las más pequeñas hasta las mas grandes.
1. Cuando te das cuenta que tu papá ya está casado con tu mamá.
Cuando sos chica, tenes la convicción de que tu papá es tu novio y nadie te puede contradecir en eso. Hasta llegas a decir, que cuando seas grande te vas a casar con él. Cada tarde lo esperas que llegue de trabajar, al lado de la puerta, para contarle que mientras él no estaba, tu maleva madre te retó, te pegó, te agarró de los pelos y hasta te escupió si es posible. Hasta que un día, lamentablemente, te das cuenta que tu padre, papá, papi, papito, papucho, el primer hombre que te dijo que vos eras mas linda que todas, el que te cubrió de regalos, el que le confeso abiertamente al mundo que vos eras su princesa, en realidad, ya está casado con otra mujer: TU MAMÁ.
2. Cuando te cortas el pelo bien cortito pensando que te iba a quedar tan bien como a Araceli Gonzáles y quedas como Gustavo Bermúdez
Algunas veces las mujeres nos levantamos desconformes y, a veces, queremos solucionarlo ahogándonos en un pote de dulce de leche, llorando todo el día en la cama o frente al espejo o gastando plata en ropa cara y mal hecha y que tal vez, jamás nos vamos a poner. Otras veces pasa que en un mismo día se unen dos razones para que cometas una locura: hace calor y vemos una foto de Daniela Cardone o una novela de Araceli Gonzáles. Mientras la vemos, se no cruza por la cabeza lo lindas que son, lo bien que les que el pelo cortito y en lo cómodo que debe ser tenerlo así. Todo esto nos lleva a pensar que nosotras también necesitamos un cambio así.
En ese mismo momento, corremos hacia la peluquería mas cercana, que casi siempre que a la vuelta de casa, y esta llena de mujeres que ya hace 3 o 4 horas que están ahí chusmeando sobre el vecino de enfrente, la hija de la de la vuelta o la solterona de 15 cuadras mas al fondo, y vos llegas desesperada por tu cambio de look y te hacen esperar unas quichicientas horas porque ellas tienen que terminar de hacerse la francesita en las manos, pintarse maripositas en los dedos de los pies y hacerse 900 claritos en la cabeza. Cuando llega tu turno, le mostrás al peluquero una foto de la modelo semicalva y dejas tu cabeza en sus manos, para ponerte a leer revistas, escuchar los chismes que cuentan las demás y hasta a veces sumarte a ellos. Cuando termina la tarea y te miras al espejo, la imagen es tristísima. Además de ser unas mujeres deprimidas, desde ese momento también somos, una mujer masculina, horrible y con el corte de pelo de un colectivero.
3. Cuando te das cuenta que tu marido es un desastre
Toda mujer sueña con un marido diferente, con el cual ser compañeros, viajar, cocinar, leer, limpiar y criar un canario. Y al principio siempre creemos encontrarlos, por eso nos casamos. Sin embargo, llega un día que estos hombres comienzan a mutar e incorporan un hábito que nosotras nunca llegamos a entender: dejan pilas de vasos usados y envases de postrecitos vacíos en la mesita de luz , cuando se terminan de bañar dejan las toallas húmedas en el piso del baño, adornan los bordes del tacho de basura con una lluvia de yerba húmeda, dejan las botellas y los tuppers vacíos en la heladera y dejan huellas de mermelada y dulce de leche en la computadora, en la televisión o directamente en la pared y, lo que es peor, es que se le puede estar cayendo la casa abajo que ellos no dejan de mirar ni un segundo el partido, aunque sea de Cambaceres y Deportivo Douglas.
4. Cuando haces dieta y no adelgazas ni 100 gramos.
Una mujer que hace dieta una semana y al momento de subirse a la balanza, descubre que no bajo nada, además de ser una gordita, es un animal herido, ya que al bajarse de la balanza, se parece mas a una vaca a punto de ser llevada al matadero que a una mujer decepcionada.
Es tanto el enojo, que casi siempre se interna en una heladería a ahogar su pena en un cuartito de helado, creyendo que así se puede vengar del Dr. Cormillot, sin darse cuenta que esto empeora la situación.
Una mujer que hace dieta una semana y no baja de peso, no es una gordita triste, es toro enfurecido.
5. Cuando te prometen todo y te dejan a los 4 días.
Así como existen esos que les encanta amagar que van a levantarse de su asiento y bajarse del colectivo e crear falsas ilusiones a la gente que va parada, también hay hombres a los que les encanta pluralizar todo, diciendo “nosotros” a cada rato, y luego desaparecer.
Este tipo de hombres se manifiestan al declarar amor a primera vista, presentarte frente a sus amigos al segundo día, dicen frases tales como “cuando nos casemos” o “cuando vivamos juntos” en la misma semana que te dicen “fuimos demasiado rápido” o “necesito tiempo”
El problema es que, siempre caemos en la misma trampa, y no por sacarnos la venda de los ojos mas rápido, la herida duele menos.
Luciana Sampayo 5º

Meneame
del.icio.us
No hay Comentarios »
Dejar un Comentario