Hubo más de 25 mil denuncias el año pasado. Diez mil más que en 1996. En la mayoría de los casos, el golpeador es la propia pareja. Y los hijos, los testigos más desprotegidos
Un cachetazo, un insulto descalificador, un grito, algo que se rompe contra el piso, un llanto. Un televisor a todo volumen ahogando el socorro. Y el silencio. Una secuencia brutal que está ocurriendo en este momento en la casa del vecino o en la propia.Los casos de violencia familiar denunciados por mujeres golpeadas, en la Capital Federal, fueron en crecimiento. En la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad, en promedio, cada 20 minutos se recibe un pedido de ayuda.Según los datos, en 1999 ese organismo atendió 25.530 denuncias de mujeres golpeadas. Son 2.000 más que en el 98 y superan las 10.000 con respecto al 96. Pedir ayuda parece algo obvio pero a las propias víctimas les suele llevar años de espera en la antesala del infierno.En la mayoría de los casos (el 82%), los golpeadores son la propia pareja. Y el 45% de las mujeres golpeadas supera los 6 años de convivencia violenta. Para estas mujeres, el primer golpe pudo haber llegado en la luna de miel. Y el amor se fue convirtiendo, día a día, en una pesadilla que empieza al cerrarse las puertas del hogar.Son historias aterradoras. Y sabemos que hay miles de casos que todavía no salieron a la luz. Por eso, vamos a profundizar en las campañas preventivas y de concientización: hay mujeres que soportan el maltrato durante años, le dijo a Clarín Lidia Satragno, secretaria de Promoción Social del Gobierno porteño.¿Por qué aguantar tanto? La mayoría de las mujeres golpeadas lo explican a medias: sometimiento psicológico previo, los hijos, la falta de dinero y de información sobre los lugares donde recurrir. No hay mucho más para decir cuando se llega con el último aliento, los ojos morados, huesos fracturados, o con el cuerpo quemado.Para atenderlas, la Dirección de la Mujer tiene dos números telefónicos: la línea 0-800-66-MUJER (68537), que es gratis y funciona las 24 horas, los 365 días del año. Y el 4393-6446/7. Son llamados desesperados, mujeres que lloran, gritan y cuelgan, contó Noemí Aumedes, titular de ese organismo.La mitad de esos pedidos de SOS provienen de mujeres que trabajan (el 20% son profesionales); la otra mitad son amas de casa. Tienen entre 25 y 44 años. Y sus hijos son los tristes espectadores de los golpes que también les llegan.Según la licenciada Aumedes, el camino que lleva a levantar el tubo y pedir ayuda no es nada fácil. Se hace a escondidas, y con una carga de culpa muy grande. Pero es el paso esencial para empezar a salir de años de angustia. Seductor y exitosoDesterrando algunos mitos, la funcionaria también aclaró que no siempre la violencia familiar es patrimonio de la pobreza ni de problemas de desocupación.Al contrario, los profesionales y las clases altas componen la mayoría de los pedidos de auxilio. Pero también son los casos que más engañan: Esos golpeadores son los típicos seductores, exitosos, que tienen a la mujer como una reina.Pero ocurre que un hombre golpeador jamás se va a mostrar en público. Y se transforma, dicen sus propias víctimas, puertas adentro. Aunque los resultados se ven hacia afuera: más allá de la violencia sobre la mujer, son los hijos quienes quedan marcados para siempre.Estos chiquitos serán adultos violentos y golpeadores, o buscarán situaciones de vida conflictivas y estresantes que los maltraten, aseguró Aumedes. Por eso, los especialistas sostienen que la violencia familiar ya dejó de ser algo meramente privado para convertirse en un problema social. Y puede estar potenciado por las adicciones y el alcoholismo.¿Cómo se sale? Tras el primer pedido de socorro, las mujeres golpeadas pueden acudir a los grupos de autoayuda que tiene la Dirección de la Mujer en distintos lugares de la ciudad. Y sólo para casos extremos, donde no pueden volver a la casa, está el Refugio, un hogar que sólo conocen las víctimas.Ahí las mujeres empiezan a liberarse, están a resguardo y protegidas. El hecho de sentirse apoyadas les eleva la autoestima. Es el primer paso para salir definitivamente del problema, aseguró Aumedes.No todos los golpeadores aceptan ayuda. Hay pocos casos en los que la familia tiene la chance de empezar de nuevo. Y esta vez, sin golpes.
Sin dudas este articulo me gusto mucho y me llamo la antecion por q m hizo ver un monton de cosas q yo habia dejado de lado o nunca le habia dado demaciada importancia ,,
Creo q cualqier mujer puede estar en el lugar de los casos o ejemplos q se nombran arriba , hay q ser conciente , saber hacerse respetar , demostrar q valemos la pena y q no nos debemos rebajar a nadie .
Antonella De Bártolis

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